Hacienda de San José del Carmen

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Esta hacienda se ubica en el kilómetro 9 de la carretera Cortazar- Salvatierra. Se edificó por la orden de sacerdotes carmelitas quienes posteriormente la vendieron, pero debido a los malos negocios tuvo pérdidas que llevaron a los propietarios a adquirir muchas deudas y volvieron a vender a los carmelitas la hacienda.

En 1856 pasa a bienes de la Nación y en 1857 es rematada y la adquiere el señor Maximino Terreros, después es Manuel Godoy el propietario y es Francisco Llamosa, quien la hace producir al máximo adquiriendo gran importancia en la región. Después de la revolución en 1910, cambia el régimen a aparcerías y la hacienda solo conserva aproximadamente doce hectáreas.

La forma de esta ex hacienda es de construcciones encadenadas y la troje esta separada pero dentro del patio de trabajo y de la barda perimetral antigua. Actualmente cuenta con la casa grande, las trojes, la capilla y una imponente barda perimetral. La capilla de la hacienda tiene una parte en muy mal estado porque se derrumbó el techo y tampoco ha podido componerlo por falta de asesoría adecuada. La capilla tiene una entrada grande por el patio central de la casa grande, lo cual es un detalle muy especial. La entrada principal de la
hacienda esta muy deteriorada, mal pintada y afuera esta muy descuidado, hay grafitis en bardas antiguas y un camino de tierra en mal estado.

A.C. “Haciendas: Patrimonio arquitectónico y Cultural de México” Restaurando su historia.

La hacienda contaba con un espacio muy grande para los corrales y una noria especial para dotar de agua a estos corrales con bebederos. Tiene un torreón en la esquina que esta al margen de la carretera, el cual es posible admirar al pasar. La hacienda era de tipo agrícola y ganadera, llego a tener una producción muy importante al grado de llenar casi hasta el techo de las trojes, con costales de productos agrícolas almacenados.

Cabe señalar que las trojes son de grandes dimensiones, por lo que es posible percatarse de la magnitud de su producción. Esta hacienda era una de las más importantes de la región. En la planta baja hay dos cocina en regular estado de conservación pero muy sucias y también hay muebles antiguos conservados medianamente.

La ventaja es que el propietarios esta conciente de la importancia de conservar el inmueble y buscar opciones de nuevo uso, asesoría o apoyo de programas o proyectos que le permitan conservar en mejores condiciones la ex hacienda, lo cual es vital para cualquier intento de rescate de esta joya arquitectónica del estado.