Ex-Haciendas en la Actualidad

El nuevo uso de las ex haciendas que propone la asociación.

La idea central de este proyecto surge de la lectura del texto denominado Unidades de producción agroindustrial en el campo, en donde la doctora Guadalupe Salazar escribe una definición respecto al estudio de las ex haciendas que encaja perfectamente con el ánimo de este trabajo, ya que de entre tanta información relativa al tema, es difícil concretar un concepto preciso de las haciendas.

La doctora menciona un concepto que cuenta con una serie de elementos que fortalecen el enfoque de las acciones de la asociación civil y, dada su importancia, se transcribe a continuación: “La unidad productiva denominada hacienda sólo se comprende dentro de su proceso histórico, pues se construye y reconfigura y, esa configuración espacial y territorial está vinculada al sistema económico y productivo, la estructura social y manifiesta las decisiones políticas del poder legal y social de los grupos dominantes y al modo en que la sociedad se relaciona y toma posesión de su entorno.”

El subrayado es propio para resaltar los conceptos que representan los elementos que conforman la base de las acciones que se pretenden realizar como asociación, ya que se analizan las haciendas desde el punto de vista de unidades productivas que funcionaron en su momento de acuerdo a los sistemas económicos, sociales y políticos que existían en esa época de la vida del país, así como los modelos de construcción y acabados que se acostumbraban en ese entonces y que por lo regular eran modelos europeos.

Para el estudio y preservación del patrimonio cultural de las ex haciendas existen innumerables obstáculos desde el económico, jurídico, cultural, el desinterés de la comunidad y de algunas autoridades, entre muchos otros. Existen numerosos intentos y acciones que se han intentado realizar para iniciar un rescate, pero han sido más lentas que el avance de las acciones que han dañado o destruido estos inmuebles y con ellos, su esencia, su historia y su belleza arquitectónica.

Uno de esos intentos lo menciona la doctora Guadalupe Salazar González, en su artículo de haciendas y ranchos de vino mezcal. San Luís Potosí, en donde menciona que recuperar la producción agropecuaria o industrial no se ve posible, tal vez el área de la mezcalera pero aun así tendría el problema de la baja o nula producción de magueyes en la región. También menciona la estrategia del turismo cultural la cual ha iniciado ha organizar circuitos de recorrido a las ex haciendas, pero que esta oferta turística esta sin control y genera un problema mayor al no contar con la infraestructura ni servicios
adecuado para atender a los turistas.

A.C. “Haciendas: Patrimonio arquitectónico y Cultural de México” Restaurando su historia.

Además de lo anterior, representa un elevado riesgo a los espacios, ya que esta falta de control y atención adecuada puede generar el pillaje de los restos arquitectónicos por la sobre carga de visitantes. Ante este panorama, se propone como inicio de acciones, la creación de un nuevo uso que va mas allá de todas las posibilidades que se han manejado hasta el momento. No es el estudio, ni la restauración, ni la protección jurídica que se les pueda dar a las construcciones lo que va a permitir que perduren para las nuevas generaciones; realmente la piedra angular es el nuevo uso que se busca darles y que en este proyecto se define como recorrido de rutas de ex haciendas, lo cual es factible realizar desde este momento con muy pocos recursos y poca organización dada la importancia del tema.

Queda claro que NO es posible reconstruirlas y pintarlas todas; tampoco es posible hacerlas a todas hoteles, museos, ecomuseos, balnearios, centros de ecoturismo ni algo parecido, el NUEVO "USO" que se plantea es solo el placer de conocerlas; de disfrutar recorriendo cada rincón; de poder sentarse en el patio central con columnas y arcos de medio punto y poder deleitarse e imaginarse como se veía en su época de esplendor; es el poder dormir (aun en una litera como hostal) pero dentro de un gran cuarto con pisos de ladrillo, techos altísimos de viga y muros antiguos alumbrados con velas; es el solo poder admirar los pocos vestigios que aun perduran del siglo XVI y XVII; es tomar muchas fotos desde los mejores ángulos; degustar una rica comida o cena o almuerzo, en alguna de sus terrazas o jardines o en el comedor principal, y sentir, por unos instantes, esa vida que se vivió ahí un día, de lujo y exquisitez; es sentir en los labios el placer de saborear esas construcciones, de tocarlas y sentir la energía que contiene cada piedra que las forma, las cuales representan un pasado glorioso de nuestra historia y una sociedad decadente que fue y no podrá volver a ser, como sentenciara Nicolás Alvarado, escritor y comunicador cultural, en un reportaje relativo a una exhibición en el museo de la ciudad de fotografías del cine Olimpia, el cual esta abandonado y en ruinas, aun y cuando existen esculturas, columnas y acabados de un valor arquitectónico y cultural incalculable.

No se trata solo de ver una, sino todas las que sea posible para poder comparar, ya que viendo una gran variedad de construcciones es como es posible darle una actividad realmente impresionante al visitante. En cambio, estar todo un día en una ex hacienda representa un problema grave al tratar de buscar actividades para entretener al turista, por eso tuvieron que colocar en estas joyas arquitectónicas, albercas, tirolesas, brincolines, salas de masajes y bares (este último no sería problema si hay un debido control).

A.C. “Haciendas: Patrimonio arquitectónico y Cultural de México” Restaurando su historia.

Cuando lo único que sería necesario son servicios básicos, que no haya basura, asegurar techos o paredes en peligro para evitar que se destruyan los pocos vestigios históricos que le quedan y que es lo que van a ir a ver los visitantes. Hay que recordar el dicho que reza: “De la vista nace el amor”, por eso urge DIGNIFICAR las ruinas y si éstas van a desaparecer algún día, que sea en forma digna, porque, finalmente un día van a desaparecer, no pueden ser eternas ya que efectivamente todos los inmuebles tienen un periodo de existencia aún y cuando se les conserve. Eso hay que aceptarlo, tal y como lo argumentó acertadamente la arqueóloga Susana Meave, quien sabe perfectamente que es necesario aprender a valorar cada una de esas ruinas, dignificarlas y proporcionar la mejor información que se tenga para que el visitante adquiera conocimientos.

Por eso, lo único que queda por hacer, es que esta destrucción sea en forma digna, dándole el valor que cada uno de los cimientos, canteras y aplanados tienen, si van a desaparecer por lo menos no de una forma vergonzosa como la que se está dando actualmente en muchas ex haciendas, a pedazos, saqueadas, destruidas entre basura y “grafitis”.

Esta y otras opciones concretas viables para lograr el objetivo esencial, que sería la preservación de las ex haciendas como patrimonio cultural, son las que se plantean como objetivo, el cual será posible alcanzar solo con el apoyo de instituciones como la Universidad de Guanajuato, el Instituto Estatal de la Cultura del estado de Guanajuato, el INAH, entre otras, para iniciar esta defensa y protección que se plantea. Una vez coordinados será posible proponer el proyecto a las autoridades de San Luís Potosí, las cuales están interesadas ya que se realizó una plática con personal de la Secretaría de Desarrollo Económico y manifestaron la intención de realizar una reunión con las dependencias estatales relacionadas al proyecto, por lo que solo falta empezar a trabajar para rescatar y proteger estas valiosas joyas arquitectónicas de la época virreinal que tenemos la fortuna de poseer en este estado.